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Ranelagh
Año
2013
 
Producción
Fundación Luis Seoane: Silvia Longueira
 
Colaboradores
COAG (Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia)
ETSAC (Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Coruña)
 
Comisario
Fermín González Blanco
 
Equipo
Fermín González Blanco
LuiS Miguel Fernández López
 
Diseño Gráfico
Elisa Gallego
 
Fotografía
Estudio Fermín Blanco
 
Participantes
Héctor Suárez Pastrana
Pilar Vilas Rial
Dánae Viñas Castrillo
Raquel Naya González
Lis de la Iglesia Caruncho
Marcelo Aguirre Rodríguez
Xabier Yáñez Cabanas
Rafa Barredo de Valenzuela
José Silvarredonda
Francisco Mato López
Miguel Soto
Pura Sorribas
Esteban Vigo
Susi Seara


 

Homenaje a un pájaro
 
Tuvimos hace años, una casa de fin de semana en Ranelagh, en la provincia de Buenos Aires, a treinta kilómetros de la capital federal argentina, en la que algunas veces acampábamos semanas. Íbamos siempre, verano e invierno. Atravesábamos un campo de golf que se encontraba allí para llegar a la casa. Una mañana de un sábado muy ventoso y de mucha lluvia, encontramos en la entrada, al llegar, un pájaro moribundo, un «hornero». Lo recogimos y calentamos con las manos mientras encendíamos la lumbre de la chimenea y, cuando la lumbre se fue encendiendo, pusimos el pájaro al calor suyo. En poco tiempo empezó a reponerse. Nos miraba curioso con sus ojos redondos muy abiertos. Cuando lo encontramos los tenía casi cerrados, parpadeando muy lentamente. Estábamos contentos de volverlo a la vida, y , cuando nos pareció que debíamos ponerlo en libertad, nos acercamos para cogerlo otra vez con las manos y llevarlo al jardín. Pero el pájaro, con miedo de nosotros, por instinto, voló de cara al fuego, y en vuelo, las llamas lo quemaron en pocos segundos. Escuchamos el ruido de las plumas que ardieron enseguida y apenas pudimos mirarlo convertidos en llama, tan aguda fue su muerte. Acampamos allí sábado y domingo tristes, acordándonos del pájaro. Nos sentimos culpables de su muerte, aunque no tuviéramos por qué. Le teníamos la vida salvada y queríamos liberarlo. Fue por un instinto que huyó de nosotros de cara a la lumbre.
 
Vendimos la casa. Antes de venderla cuando llegábamos a ella, nos acordábamos del pobre «hornero». Los que ahora viven en ella no saben que allí vive el fantasma de un pájaro. Nos lo llevamos con nosotros, como muchos otros fantasmas de muertos que fueron como nosotros, hermanos nuestros, y de los que aún no se puede hablar. Esta docena de grabados son un homenaje al «hornero» muerto en el fuego. Son como un pequeño monumento a su memoria. Se trata de una docena de pájaros inventados que también pueden morir en un cualquier momento. A nadie, que yo sepa, se le ocurrió hacer monumentos de pájaros. Quizás algún poema. Yo, sin embargo,haría monumentos de cuarzo y pizarra a las gaviotas y a los mirlos, en Galicia. Y, en Buenos Aires, al «hornero», el que tanto se parece a los emigrantes. También, ya se sabe, haría monumentos, en un país y en el otro, a nuestros fantasmas los prohibidos.
 
Luis Seoane
 


 
 

Memoria & Fotografías

El proyecto Ranelagh es una invitación a todos los alumnos y profesores, que durante el curso 2012-2013, participaron en el Club de Arquitectura de la Fundación Luis Seoane, y consistía en pasar varias jornadas conjuntas a través de un taller participativo. Fue desarrollado con material reciclado de antiguas exposiciones del museo, el cual, se usó como base a este taller práctico, en el que se realizó una edificación modular que sirvió de apoyo a diferentes exposiciones. Independientemente del aspecto final de la construcción, el proceso, basado en la colaboración intergeneracional fue el verdadero protagonista de estas sesiones.
 
El taller de montaje de una pequeña «arquitectura» a tamaño natural tuvo lugar en el patio de la Fundación Luis Seoane.
 
La construcción está basada en la historia de una casita que Luis Seoane compró en los años sesenta en las proximidades de Buenos Aires y que pagó a través de una serie de cuadros. Por Ranelagh pasaron grandes protagonistas de la historia y la cultura gallega y pronto se convirtió en un polo de atracción de la vanguardia cultural en el exilio.
 
El proyecto Ranelagh pretendió y logró recuperar ese espíritu de amistad y camaradería y participación a través de un evento social y cultural.

 

 


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